El último capítulo de My Hero Academia ha impulsado la serie a una fase intensa cuando la batalla final entre Deku y Tomura Shigaraki llega a un momento crucial.
Deku logró abrirse paso hasta el subconsciente de Shigaraki, estableciendo una conexión profunda con el villano. Sin embargo, justo cuando la victoria parecía estar al alcance de la mano, se produjo una sorprendente revelación: un fragmento de All For One todavía acechaba dentro de Shigaraki, esperando el momento de resurgir.
Cuando Deku cerró la brecha con la humanidad de Shigaraki, la sed de destrucción del villano disminuyó momentáneamente, creando una vulnerabilidad que permitió a All For One tomar el control de su cuerpo.
Con All For One ahora preparado en una forma nueva y formidable, la Clase 1-A finalmente llegó al campo de batalla, preparándose para su enfrentamiento más importante hasta el momento contra este formidable adversario. Sin embargo, Deku se encuentra incapacitado, habiendo sacrificado ambos brazos en la lucha.
En un giro desesperado de los acontecimientos, Hanta Sero, Mashirao Ojiro y Rikido Sato lanzan un asalto coordinado contra All For One, proporcionando a Deku un respiro temporal.
Mientras tanto, Shota Aizawa emerge a través de un portal, insinuando una nueva estrategia para enfrentar a All For One de frente. Con Deku marginado, la atención se centra en los miembros restantes de la Clase 1-A mientras se preparan para enfrentar su mayor desafío hasta el momento.